lunes, 12 de marzo de 2018

Disonancias cognitivas.

Se denomina así a la discrepancia entre creencias o conductas contradictorias. Existen experimentos mediante el corte del cuerpo calloso, donde esta aparente tendencia de intentar ser coherentes (incluso inventando historias que lo sustenten), se pone de manifiesto en la elección y la consecuente explicación del porqué de ella.  
En estas situaciones siempre da la impresión de que, en realidad, no defendemos cierta postura por una serie de razones (las que ofrecemos a los demás), sino que damos esas razones porque defendemos cierta postura. Dicho de otra forma, no nos molestamos en pensar lo que hacemos, pero sí que nos molestamos en pensar cómo vamos a justificar (ante los demás y ante nosotros mismos) lo que hemos hecho.
Una vez tomada una decisión, nos cuesta reconocer que tal vez nos hayamos equivocado. Nos resulta más fácil ponernos a defender la alternativa elegida con uñas y dientes, porque así podemos percibirnos a nosotros mismos como personas coherentes, y porque, además, defendiendo nuestra elección, nos convencemos de que hemos elegido bien (si no ¿por qué iba a haber tantas razones para actuar como hemos actuado?), de que somos personas sabias, con convicciones sólidas... y un largo etcétera.
Al parecer según algunos autores las personas nos sentimos incómodas cuando mantenemos simultáneamente creencias contradictorias o cuando nuestras creencias no están en armonía con lo que hacemos. Por ejemplo, si normalmente votamos al partido A pero resulta que nos gusta más el programa electoral del partido B, es posible que sintamos que algo no marcha bien en nosotros. Según la teoría de la disonancia cognitiva, las personas que se ven en esta situación se ven obligadas a tomar algún tipo de medida que ayude a resolver la discrepancia entre esas creencias o conductas contradictorias. En el ejemplo del partido político, podemos optar por cambiar nuestro voto en las próximas elecciones, o bien podemos dar menos valor a los contenidos del programa del partido B (por ejemplo, recordando que en realidad pocos partidos cumplen con todo lo que prometen en sus programas).
Es más que probable que usted esté familiarizado con la siguiente situación: está charlando tranquilamente con sus amigos y de repente unos comentarios sobre política hacen que el ambiente empiece a cargarse. Pronto comienza una    discusión en la que cada uno defiende a un determinado partido, exponiendo a los demás sus razones. Todos conocemos más o menos cómo terminan estas cosas: al final de la discusión nadie ha logrado su objetivo, convencer a los demás. Lo más triste es que uno no puede evitar tener la sensación de que los argumentos expuestos por cada bando sólo trataban de convencer a sus propios partidarios. O al menos así lo parece.
En estas situaciones siempre da la impresión de que, en realidad, no defendemos cierta postura por una serie de razones (las que ofrecemos a los demás), sino que damos esas razones porque defendemos cierta postura. Dicho de otra forma, no nos molestamos en pensar lo que hacemos, pero sí que nos molestamos en pensar cómo vamos a justificar (ante los demás y ante nosotros mismos) lo que hemos hecho.
Y es que el ser humano tal vez no sea un animal muy racional, pero de lo que no hay duda es que es un animal un poco obsesionado por la coherencia. Y también por la apariencia. Una vez tomada una decisión, nos cuesta reconocer que tal vez nos hayamos equivocado. Nos resulta más fácil ponernos a defender la alternativa elegida con uñas y dientes, porque así podemos percibirnos a nosotros mismos como personas coherentes, y porque, además, defendiendo nuestra elección, nos convencemos de que hemos elegido bien (si no ¿por qué iba a haber tantas razones para actuar como hemos actuado?), de que somos personas sabias, con convicciones sólidas... y un largo etcétera. Siempre tratando de quedar bien con los demás y de ser capaces de dormir con la conciencia tranquila.
Este tipo de fenómenos han sido bien estudiados por los psicólogos y cuentan desde hace tiempo con explicaciones interesantes, como la teoría de la disonancia cognitiva de Leon Festinger. Según este autor, las personas nos sentimos incómodas cuando mantenemos simultáneamente creencias contradictorias o cuando nuestras creencias no están en armonía con lo que hacemos. Por ejemplo, si normalmente votamos al partido A pero resulta que nos gusta más el programa electoral del partido B, es posible que sintamos que algo no marcha bien en nosotros. Según la teoría de la disonancia cognitiva, las personas que se ven en esta situación se ven obligadas a tomar algún tipo de medida que ayude a resolver la discrepancia entre esas creencias o conductas contradictorias. En el ejemplo del partido político, podemos optar por cambiar nuestro voto en las próximas elecciones, o bien podemos dar menos valor a los contenidos del programa del partido B (por ejemplo, recordando que en realidad pocos partidos cumplen con todo lo que prometen en sus programas).
De la misma forma, cuando en una discusión una persona deja clara su postura, a continuación se ve obligado a dar argumentos a favor de la misma. Si no lo hiciera, se vería obligado a reconocer que la alternativa contraria también es    válida, lo que entraría en contradicción con sus creencias previas, o tendría que admitir que en realidad no tiene ninguna razón para sostener tal postura, lo que entraría en contradicción con una creencia aún más importante: "soy una persona inteligente y con fundamento". La teoría de la disonancia cognitiva es una hipótesis sugerente que nos permite entender de forma sencilla muchas de las aparentes paradojas y sinrazones del comportamiento humano, algunas de    las cuales (como las anteriores) se muestran en cada detalle de nuestra vida cotidiana. Y, frente a otras explicaciones muy atractivas pero poco rigurosas de la interacción social, cuenta con la ventaja de estar respaldada por numerosos     experimentos.
Al famoso científico cognitivo Michael Gazzaniga le debemos algunos de los más interesantes. Este investigador se preocupó por estudiar los efectos que una intervención quirúrgica, la comisurectomí a, podía tener sobre los pacientes    en los que se realizaba. La operación se lleva a cabo en casos excepcionalmente graves de epilepsia y consiste en seccionar el cuerpo calloso, un haz de fibras que conecta los dos hemisferios cerebrales, de modo que los ataques    epilépticos no puedan pasar de un hemisferio a otro. Contrariamente a lo que cabría esperar, los pacientes sometidos a esta intervención llevan una vida completamente normal y en raras ocasiones es posible percibir efecto negativo alguno de la operación. Michael Gazzaniga trató de encontrar una situación en la que se pudieran observar los efectos secundarios de esta intervención.
En un experimento famoso, Gazzaniga expuso a varios de estos pacientes a una situación en la que a cada hemisferio cerebral se le presentaba una imagen distinta. Por ejemplo, al hemisferio izquierdo se le presentaba la imagen de una    pata de pollo y al hemisferio derecho se le presente un paisaje con nieve. Como en estos pacientes el cuerpo calloso estaba seccionado, la información no podía pasar de un hemisferio al otro. Esto implicaba que el hemisferio izquierdo sólo "veía" la pata de pollo y el hemisferio derecho sólo "veía" el paisaje con nieve. Después de ver estás imágenes, los participantes tenían que elegir entre otros dos dibujos aquél que tuviera alguna relación con lo que acababan de ver. Por ejemplo, se les daba a elegir entre el dibujo de una gallina y el dibujo de una pala para quitar nieve. En esta ocasión la respuesta correcta dependía por supuesto del hemisferio del que se tratase. Si era el hemisferio izquierdo el que hacía la elección, entonces la respuesta correcta era la gallina; pero si elegía el hemisferio derecho, entonces la respuesta correcta era la pala.
Una paciente que participaba en este experimento eligió la pala con la mano izquierda y la gallina con la mano derecha. Obviamente, lo que había pasado es que cada hemisferio había elegido y ejecutado la respuesta correcta. Lo interesante sucedió cuando a la paciente se le preguntó por su elección. La respuesta la tuvo que elaborar su hemisferio izquierdo, que es el que se encarga del lenguaje. Pero, como este hemisferio no tenía acceso a toda la información necesaria para dar una explicación (en concreto, este hemisferio no tenía constancia de que se hubiera presentado la escena con nieve), se inventó una explicación de lo más particular: "Muy fácil. La pata de pollo corresponde a la gallina y necesito una pala para limpiar el gallinero".
Tal vez esta sea la muestra más clara de hasta qué punto las personas necesitamos ser congruentes con nosotras mismas y justificar nuestras acciones incluso cuando las hemos realizado sin razón alguna o cuando desconocemos los motivos. Lo peor es que esta tendencia a dar explicaciones de lo que hacemos acaba convirtiéndonos en esclavos de lo que ya hemos hecho, de unas elecciones que, de haberlo pensado, tal vez no hubiésemos realizado. Una vez elegida la pala, preferimos ponernos a limpiar el gallinero antes que reconocer que no sabemos por qué la elegimos. Y dado que, ya sea por ser impulsivos o por no pararnos a pensar lo suficiente, rara vez sabemos por qué hacemos las cosas, gran parte de nuestra vida se convierte en una actuación para nosotros mismos."

§  Artículo del Dr. Miguel Ángel Vadillo, escrito para la antigua Psicoteca en 2004.


Sesgos en la toma de decisiones y predisposiciones conductuales

Muchos de estos sesgos son estudiados por la manera en que afectan la formación de creencias, las decisiones empresariales y la investigación científica.
§  Anclaje (anchoring), obstinación, terquedad o empecinamiento:
§  La tendencia común a depender demasiado o «anclarse» en un rasgo o parte de la información cuando se toman decisiones. Como si lanzáramos un ancla para estabilizar antes de un proceso racional, nuestra mente tiende a establecer un cierto número de factores, circunstancias, creencias, etc., para hacer comparaciones y jerarquías, que son inamovibles y no negociables. Cuando vamos a una tienda, por ejemplo, y prácticamente el único elemento de comparación entre productos similares es el precio, y todo lo demás desaparece ante nuestros ojos y de nuestro entendimiento.
§  Aversión a la desposesión o aversión a la pérdida (endowment effect):
Es la tendencia a preferir evitar las pérdidas por la posibilidad de adquirir ganancias (teoría de las perspectivas). Así, se demandará más para renunciar a un objeto de lo que se estaría dispuesto a pagar para adquirirlo. Existe un cambio en la percepción de los individuos cuando algo se presenta como prohibido. Al prohibir algo el individuo pierde el objeto. Debido a la aversión a la pérdida existe un desequilibrio en el deseo experimentado, se infravaloran las conductas permitidas y sobrevaloramos las conductas prohibidas. Sabiendo esto, es posible usar una Psicología inversa para manipular a los individuos en el que se puede negar algo a alguien con el objetivo de que éste lo desee.
§  Descuento hiperbólico:
Dadas dos recompensas similares, las personas muestran mayor preferencia por aquella que llegue más pronto que por una posterior. La tendencia se incrementará conforme ambos beneficios estén más cerca al presente. En este sentido, se descuenta el valor del beneficio posterior por un factor que aumenta con la duración del tiempo de espera.
§  Efecto Bandwagon o efecto de arrastre:
Es la tendencia a hacer (o creer en) algo porque muchas personas lo hacen (o lo creen). Está relacionado con el pensamiento de grupo o el comportamiento gregario. El efecto bandwagon (que tomó su nombre de la carreta que lleva la banda musical de un tren de circo) dicta que la probabilidad de que una persona adopte una creencia o conducta es directamente proporcional a cuántos otros ya la tengan, lo que significa que existe una tendencia psicológica a seguir o imitar las acciones y pensamientos de los demás, porque preferimos ajustarnos a lo pre-existente, ya que es imposible no derivar nueva información de lo que otros piensan y hacen.
§  Efecto espectador:
Es un fenómeno psicológico por el cual es menos probable que alguien intervenga en una situación de emergencia cuando hay más personas que cuando se está solo.
§  Efecto denominación:
Es la tendencia a gastar más dinero cuando está denominado en pequeñas cantidades (por ejemplo, en monedas) más que en grandes (por ejemplo, billetes).
§  Efecto de encuadre:
Es la tendencia a alterar las decisiones según sea presentada una misma opción. Como resultado, se deducirán conclusiones diferentes a partir de la misma información dependiendo de la manera como se presenta la información. En concreto, las personas tienden a seleccionar opciones, dependiendo si la cuestión está enmarcada para concentrarse en las pérdidas o en las ganancias.
§  Ilusión del control:
Es la tendencia a sobreestimar el grado de influencia sobre otros eventos externos. De esta manera, los seres humanos tienden a creer que pueden controlar o al menos influir en las consecuencias o resultados que claramente no pueden controlar ni influir.
§  Sesgo de atención:
La tendencia implícita a que los estímulos emocionalmente relevantes en el propio entorno mantengan o limiten la atención de manera preferencial.
§  Sesgo de confirmación:
Es la tendencia de las personas a favorecer la información que confirme sus propios presupuestos o hipótesis, sin importar si la información es verdadera.
§  Sesgo de congruencia o sesgo de compatibilidad:
La tendencia a comprobar las hipótesis exclusivamente por medio de pruebas directas, en contraste con las pruebas de posibles hipótesis alternativas.
§  Sesgo de distinción:
Es la tendencia a ver dos opciones como más diferentes cuando se las evalúa simultáneamente que cuando son evaluadas de manera separada.
§  Sesgo de impacto:
Es la tendencia a sobrevalorar la duración e intensidad de los futuros estados emocionales, basándose en experiencias previas.
§  Sesgo de información:
Es la tendencia a buscar información, incluso cuando esta no puede afectar a la decisión a tomar. Puede crear la falsa impresión de que, por tener más información, el razonamiento o la conclusión serán más veraces.
§  Sesgo del experimentador:
Cuando los experimentadores tienden a creer, certificar y publicar datos que concuerdan con sus expectativas con respecto al resultado de un experimento y desechar, desacreditar o infravalorar las ponderaciones correspondientes a los datos que parezcan estar en conflicto con sus expectativas.
§  Sesgo de punto ciego:
Es la tendencia a no darse cuenta de los propios prejuicios cognitivos o a verse a sí mismo como menos sesgado que los demás.
§  Sesgo retrospectivo o prejuicio de la elección comprensiva:
Es la tendencia a recordar las decisiones propias como mejores de lo que realmente fueron.
§  Prejuicio de desconfirmación o sesgo de disconformidad:
Es la tendencia a realizar un crítico escrutinio de la información cuando contradice sus principales creencias y aceptar sin criterio aquella información que es congruente con sus principales creencias.
§  Percepción selectiva:
Tendencia en la cual las ansias, esperanzas o ilusiones afectan a la percepción.
§  Efecto del falso consenso:
Se refiere al hecho experimentalmente comprobado de que la mayoría de las personas juzgan que sus propios hábitos, valores y creencias están más extendidos entre otras personas de lo que realmente están, ya sean por motivación, sesgo de confirmación o percepción selectiva.
§  Sesgo de asociación visual:
Las personas tienden a asociar una determinada experiencia con ciertas propiedades o condiciones en el entorno que se produce. Si una de estas propiedades en una experiencia (B) corresponde o se había producido también en una experiencia diferente, digamos experiencia (A), la sensación o experiencia (B) se verá influida por el recuerdo de la experiencia (A).
ü  Según Betina Piqueras, investigadora de la Universitat Politècnica de València, si un postre se sirve en un plato blanco, parece más dulce. «El blanco del fondo puede que afecte a la percepción del color del postre, haciéndole parecer de un rosa más intenso, de ahí que la gente lo perciba como más intenso en sabor, y consecuentemente, gustará más en comparación al fondo oscuro».
ü  Asimismo, una caja negra nos pesa más que una caja blanca, aunque ambas pesen exactamente lo mismo.
ü  Además, si se usan tenedores grandes, platos pequeños y vasos altos y delgados, se podrá dejar de comer antes, pues la cantidad de comida en relación a los platos parece mayor de la experimentada anteriormente. Este efecto inconsciente ha sido estudiado por Brian Wansink de la Universidad de Cornell. Reducir el tamaño del plato permite reducir el consumo de entre 100 y 200 calorías. El color de las cucharas y su peso también influyen en la percepción del sabor.
§  Efecto de lengua materna o efecto de lengua extranjera:
Algunos estudios confirman que el uso de una lengua extranjera minimiza los sesgos cognitivos a la hora de tomar decisiones. Se ha propuesto que este efecto ocurre porque una lengua extranjera proporciona una mayor distancia cognitiva y emocional que la lengua nativa. La lengua extranjera obliga al sujeto a usar una parte más lógica y menos dispuesta a los atajos mentales del cerebro.15
§  Efecto contraste:
Es el realce o reducción de una cualidad o medida de un objeto cuando la comparamos con otros observados recientemente.
§  Negación del ratio base:
Es un error que ocurre cuando dado un dato D, la probabilidad condicional de una hipótesis H es evaluada sin contar suficientemente con el ratio base o probabilidad a priori de H. Por ejemplo, supongamos una ciudad con 100 terroristas y 1 millón de no terroristas. Hay una cámara con detección de caras con un error del 1 % y por tanto también con un 99 % de acierto. Si suena la alarma, ¿cuál es la probabilidad de que sea terrorista? El conjunto total de la población es 1 000 100 personas. Si se aplica el prejuicio de negación del ratio base, se diría que como el ratio de fallos es del 1 %, entonces la cantidad de fallos será 1 vez por cada 100. Así, si la cámara suena, él o ella será con 99 % de seguridad un terrorista. Esta desviación se produce porque igualamos el número de terroristas con el número de no terroristas en la ciudad, y así el error se aplica por igual a la misma cantidad de gente respectivamente, es decir, se obvia la gruesa base de gente que reduce la probabilidad. El verdadero cálculo debería tener en cuenta que en la ciudad solo hay 100 terroristas en un millón de habitantes. La probabilidad de que sea terrorista cuando suene, sería de 0.99*(nterroristas/ntotalenciudad) = 0.99*(100/1.000.100), es decir: 99 en 1.000.100 (99/1.000.100 ~ 1/10.000). De hecho, la mayoría de alertas de la cámara serían falsos positivos, siendo la probabilidad de ser realmente terrorista (T) - dado que la cámara lo identifica (I) como posible terrorista - es muy baja, usando el teorema de Bayes:
Es decir: dada la escasez de terroristas en esa ciudad, la utilidad de la cámara detectora es cuestionable (su precisión es demasiado baja).
§  Efecto foco:
Desviación de la predicción del resultado; ocurre cuando las personas sitúan mucha más importancia en un determinado punto o aspecto de un evento.
Por ejemplo, si se pregunta primero: «¿En qué medida estás satisfecho con tu vida en general?», y después: «¿Cuántas citas tuviste el mes pasado?», la mayoría de los sujetos no relacionan las citas con su satisfacción. Sin embargo, si las preguntas se hacen en orden inverso, la mayoría focaliza o se centra en el número de citas, con lo que su satisfacción (respuesta a la segunda pregunta) dependerá del número de estas. Este sesgo demuestra lo voluble y manipulable que es nuestro juicio.
§  Deformación profesional:
Es la tendencia a mirar las cosas de acuerdo con las convenciones o prisma de nuestra propia profesión, olvidando cualquier otro punto de vista más amplio.
§  Efecto de cesión:
Es la tendencia de las personas a dar más valor a algo tan pronto como lo poseen.
§  Defensa de estatus:
Es la tendencia de los individuos, cuando estos se sienten amenazados o en evidencia a no pararse a razonar, atender y reconocer los razonamientos de la contra. Es decir, cuando el individuo se considera con cierto estatus, este tenderá a negar y a defenderse de cualquier comentario que le contradiga incluso recurriendo al autoengaño. Algunos autores indican que este comportamiento también puede ser aprendido o potenciado llegando a la negación. Este comportamiento está relacionado con la aversión a la pérdida.
§  Negación de la probabilidad:
Es la tendencia a rechazar completamente cualquier probabilidad cuando se realiza la decisión bajo incertidumbre.
§  Efecto laguna de exposición:
Tendencia de las personas a expresar apetencias por cosas simplemente porque estas les son familiares.
§  Prejuicio por omisión:
Tendencia a juzgar acciones perjudiciales, lesivas o dañinas como peores, o menos morales, que omisiones de acción, igualmente dañinas.
§  Sesgo por resultados o prejuicio por resultados:
Tendencia a juzgar una decisión por su resultado final, en lugar de juzgarla por la calidad o acierto de la decisión, cuando fue realizada.
§  Falacia de planificación:
Tendencia a desestimar o infravalorar los tiempos de finalización de las tareas.
§  Efecto de pseudocerteza:
Tendencia a hacer elecciones adversas y de riesgo si los resultados esperados son positivos, porque realizando búsqueda de las elecciones de riesgo se tiene la preconcepción de evitar resultados negativos o no tan favorables.
§  Tendencia de riesgo cero:
Preferencia por reducir un pequeño riesgo hasta cero, en vez de reducir de manera considerable un gran riesgo.
§  Prejuicio de statu quó o defensa del statu quó:
Tendencia de algunas personas a valorar o apreciar en mayor medida las cosas que permanecen estables.
§  Efecto de Von Restorff:
Tendencia de un individuo a situarse en un modo de queja continua, para que sea recordado más y mejor que el resto. En general, dice que un elemento que destaca o rompe la norma será más recordado que otros elementos.
§  Teoría de la identidad social:
Los individuos tienden a anteponer la importancia de pertenencia a un grupo frente a los argumentos sólidos. Las personas adoptan juicios erróneos o falsos solo para permanecer dentro del grupo. El grupo puede llegar a influenciar en la conducta de una persona. Además, en la masa el efecto dominó es mayor debido a que, una vez iniciado, la masa es ciega y estólida. La mayoría de los actos de barbarie se llevan a cabo con más facilidad si se perpetran en el mare mágnum de un grupo. Un experimento llevado a cabo entre niños de 11 años de edad en un parque público de Oklahoma, demostró lo sencillo que es inducir a la gente a pertenecer a un grupo concreto y a formarse ideas hostiles o prejuicios hacia los que no formen parte de ese mismo grupo. El fútbol podría adscribirse a esta dinámica. La película La Ola incide en el asunto, desde otro punto de vista: un profesor en Alemania instituye un régimen de extrema disciplina en su clase, restringiéndoles sus libertades y haciéndoles formar en unidad.
§  Poder corrupto:
Existe una tendencia demostrada en la que los individuos con poder son fácilmente corrompibles cuando se sienten con plena libertad y sin restricciones. Este sentimiento se ve incrementado si el individuo se ve reforzado con un sentimiento de respaldo moral, se siente atacado o tiende a otros prejuicios que le ayudan a justificarse. El Experimento de la cárcel de Stanford se realizó en una cárcel ficticia en el sótano de la Universidad y se dividió a los voluntarios aleatoriamente entre agentes y prisioneros. Los situados en el grupo de agentes interiorizaron el poder y realizaron fuertes abusos a los prisioneros. Popularmente quizá esta idea ha cuajado con el llamado «síndrome del portero de discoteca».
§  Obediencia a la autoridad:
Es la tendencia a seguir el liderazgo o figura de autoridad en un grupo o de una fuerte autoridad (capacidad evolutiva), independientemente de los fuertes argumentos racionales que se tengan en contra. El individuo puede admirar, temer, autoengañarse o simplemente acatar las normas por el mero hecho de cumplimiento del deber, es decir, tiene una propensión o tendencia a hacerlo. También denominada capacidad humana para la crueldad. Si una autoridad nos permite violar la ley e incluso traspasar la frontera de nuestra moralidad, sentimos propensión a hacerlo, tal y como intentó demostrar el experimento de Milgram en 1963. Existe también en la otra vertiente denominada prejuicios de amor propio o egoísmo lógico, que hace que se desprecie el juicio de los demás, como criterio superfluo. Estos prejuicios son opuestos a los de la autoridad, puesto que consisten en una cierta predilección por lo que es un producto de nuestro propio entendimiento, por ejemplo, por un sistema que nos pertenece. Lo que se hace es basar las propias decisiones no en argumentos fuertes que las soporten, sino en el origen o fuente de la proposición.
§  Sesgo de la responsabilidad externa:
El ser humano tiene tendencia a disfrutar, a sentirse reforzado y en calma cuando toma consciencia de que no es responsable de sus actos. Aunque pudiera parecer extraordinario, la consciencia de los individuos tiende a depositar las decisiones en agentes externos. Esta tendencia se debe a aspectos evolutivos. Algunos autores argumentan que este comportamiento se debe a que las consciencias que permiten ser dominadas por un ente considerado superior, sobreviven y las que no lo permiten desaparecen. La capacidad para parecer superior y no controlable por los demás no es otra que la capacidad para ser líder, incluso si este toma malas decisiones o es un mal gestor. El líder además se caracteriza principalmente por su capacidad de influir en las emociones de los que le rodean. Estas emociones pueden ser miedo-deseo, ira/odio-compasión/tranquilidad. Un líder es manipulador y motivador al mismo tiempo porque mueve usando emociones. El líder usa fundamentalmente, adjetivos abstractos (honor, bondad, compañerismo, patria) y la capacidad de sugestionar, es decir, «dar a entender algo» pero no decirlo. Esto es así pues la fuerza de sus palabras es mayor cuando el sujeto termina sus deducciones pues las cree suyas. Un líder, en el sentido de este sesgo, debe evitar los hechos y la argumentación lógica o práctica pues si quiere sacar ventaja de este sesgo debe acceder a los valores y emociones de las personas. La capacidad para ser líder puede haber sido motivada por una aversión a la pérdida de control. Un líder será fuerte en cuanto, independientemente de los argumentos, sea valorado como más fuerte o superior. Para ello la manipulación, empequeñecimiento continuo de los subordinados, rituales de poder e incluso la fuerza es el mecanismo de defensa para ser considerado superior. Estos comportamientos se encuentran en los comportamientos evolutivos heredados de las asociaciones en manadas, luego tribales y más tarde en organismos de poder. Aquellos que no fueran capaces de derrocar al líder o estamento de poder deberían estar con él. Por otro lado, las probabilidades de supervivencia fuera del grupo son reducidas. Esto lleva a pensar que la consciencia ha evolucionado para crear un mecanismo que facilite la asimilación y permanencia agradable con los líderes, entregando y facilitando la propia voluntad. Asimismo, los líderes han sido premiados evolutivamente aunque en menor medida numérica, sobre todo en las agrupaciones pequeñas; más tarde, los rasgos personales de líder han sido substituidos por rituales y organismos de control que aseguran los cargos vitalicios. Esta tendencia humana se observa en otros sesgos como el de Obediencia a la autoridad, también en muchos aspectos documentados en los que una persona elige libremente el estado de esclavitud (véase también síndrome de Estocolmo o la frase española «¡Vivan las cadenas!»). En otros casos, los individuos rechazan la libre elección y ponen voluntariamente en manos de otros su libertad o poder de decisión democrática favoreciendo dictaduras. Otras veces, es respaldada solo si la dictadura demuestra fortaleza o dotes de liderazgo, aunque otras razones más fuertes la contradigan. También se observa en el placer que experimentan algunos individuos al entregarse completamente a otra persona, ya sea su pareja en el amor, o en versiones extremas en masoquismo. Todas estas actividades son de extrema importancia para la evolución. Asimismo, la religión es otra variante en la que los humanos encontramos paz, al entregar nuestras responsabilidades y destinos a un ser siempre considerado supremo. Otros autores indican que un exceso de libertad de elección provoca un estrés en el individuo debido a la diferencia entre las expectativas de resultados que el individuo deposita en las ventajas de la libre elección y los resultados obtenidos. Objetivamente, los resultados de la libre elección son mejores y más afinados que sin la elección; sin embargo esto es obviado. Esto es así debido a que la libre elección crea, cuando los resultados son recordados, un sentimiento de culpa autoinfligida por la tendencia de poner unas mayores expectativas cuando existe libre elección. Sin libertad de elección, el individuo se libera de culparse y de la responsabilidad incluso cuando los resultados fueron menores a los esperados. Estos dos factores, sesgo en las expectativas y selección de pertenencia al grupo, explican por qué independientemente del lugar en el que nos encontremos todas las comunidades poseen figuras líderes, y es porque la evolución ha propiciado una consciencia que alimenta y gratifica positivamente la sumisión a este.
§  Efecto de sobrejustificación:
Ocurre cuando un incentivo externo, como el dinero o los premios, reduce la motivación intrínseca a la hora de realizar una tarea. De acuerdo con la teoría de la propia percepción, los individuos prestan mayor atención al incentivo y menor atención a la satisfacción y diversión que se recibe de realizar una actividad. El efecto final es un cambio o desplazamiento de la motivación a factores extrínsecos socavando los preexistentes motivadores intrínsecos. Es decir, se trata de una motivación condicionada que puede desaparecer al eliminar o cambiar el estímulo. Este fenómeno se puede dar en la educación de cualquier disciplina. Este efecto provoca controversia porque pone a prueba los hallazgos previos sobre teorías de refuerzo y también la aceptada forma de incentivo en las aulas. Algunos autores incluso argumentan que la religión, cuando decide premiar y penalizar los buenos y malos comportamientos, socava de esta manera las verdaderas motivaciones intrínsecas de las personas.
§  Efecto de percepción ambiental:
Se ha demostrado que el ambiente produce una gran influencia en el comportamiento de los individuos. Más allá de los genes, educación, un individuo varía su comportamiento en función de cómo percibe su entorno. En un ambiente de caos, deterioro y suciedad, las personas tienden a ser más incívicas, más caóticas y también a cometer más acciones vandálicas o incluso delictivas. Es más importante arreglar con premura el entorno, reprender con premura y continuadamente que una mayor fuerza o dureza de las leyes. Existen varios experimentos que han mostrado dicha correlación.
ü  El experimento de la cárcel de Stanford de Philip Zimbardo hizo que un ambiente estresante provocara, en gente pacífica y educada, un comportamiento violento.
ü  En un experimento diseñado por Hugo Harsthorne y Mark A. May, en los años veinte en Nueva York, se sometió a 11 000 estudiantes entre 8 y 16 años a un test para medir el grado de honestidad. Se les dio un libro con las soluciones y se les dijo que no las miraran. Lo sorprendente fue que no hallaron pautas fijas ni grupos coherentes. Se volvió a repetir el experimento con los mismos estudiantes, cambiando variables, y de nuevo no hubo pautas. Se observó que cambiaron tanto los tramposos, como las condiciones en las que hicieron trampa. Concluyeron que la honestidad no está unificada. Con frecuencia, una persona puede ser honesta en una situación determinada y no serla en otra situación dependiendo del entorno, las personas tratadas, etc.
ü  Existen individuos independientemente de su etnia y cultura, que en su país se comportan cívicamente, en otros ambientes más permisivos o caóticos cambian radicalmente o regularmente. Ej.: Algunos turistas se permiten realizar comportamientos que nunca harían en su país a pesar de conocer que son perjudiciales e igualmente prohibidos en los países de acogida.
ü  En 1980 la ciudad de Nueva York era una de las ciudades más inseguras. En lugar de incrementar la dureza de las leyes o la dureza policial, se organizó un potente efectivo de limpieza. Los grafitis no duraban más de una hora, los cristales y arañazos eran arreglados rápidamente. El metro empezó a dar una cara más amable a pesar de los actos vandálicos, que con el tiempo empezaron a disminuir. La dureza penal y la vigilancia policial no se incrementaron. Nueva York pasó a ser una de las ciudades más seguras. Se vio, por tanto, una coherencia entre estos factores que apuntan a dicha causalidad, aunque otros factores no pueden ser desestimados.
§  Tendencia del momento actual:
Esta tendencia también podría ser denominado como hedonismo, e incluso parece tener raíces clásicas, filosóficas y poéticas. Según algunos estudios, los seres humanos tienden a dejar el sufrimiento para después y prefieren el placer del ahora, en otras palabras, apenas podemos imaginar situaciones futuras que puedan alterar nuestros comportamientos y expectativas actuales. Así que, para un simple ejemplo, un estudio realizado en 1998 demostró que cuando se trata de elegir los alimentos de la próxima semana, 7 de cada 10 personas optan por una fruta, pero si la elección se refiere al día de hoy, 7 de cada 10 se inclinan por un chocolate.
§  Inclinación a la negatividad:
Por un mecanismo curioso a la vez mental y social, es muy común que el aspecto negativo de las cosas sea más atractivo que lo positivo. Malas noticias, por ejemplo, son más conocidas que las buenas, en cualquier nivel de socialización. Al parecer no se trata de un problema que se explique únicamente por la morbilidad (esto es solo una consecuencia paralela), sino que culturalmente aprendimos a pensar que la mala noticia es, en esencia, más importante o profunda, según algunos una reminiscencia evolutiva del pasado, en la que saberse mover entre la negatividad del mundo significaba más probabilidades de adaptarse y sobrevivir.
Sesgos en la probabilidad y creencias

Un sesgo es un error que aparece en los resultados de un estudio debido a factores que dependen de la recogida, análisis, interpretación, publicación o revisión de los datos que pueden conducir a conclusiones que son sistemáticamente diferentes de la verdad o incorrectas acerca de los objetivos de una investigación.
La probabilidad es la posibilidad de que algo pueda ocurrir o sea el caso. La teoría de la probabilidad se usa extensamente en áreas como la estadística, la matemática, la ciencia y la filosofía para sacar conclusiones sobre la probabilidad de sucesos potenciales y la mecánica subyacente de sistemas complejos.
Una creencia es un modelo creado por la mente para satisfacer un deseo, generalmente sobre un hecho real o imaginario, del cual se desconoce o no se acepta, una alternativa o una respuesta racional. En una creencia todos aquellos individuos que compartan dicho deseo darán por buena una proposición y actuarán como si fuese verdadera, aunque no lo sea.
Muchas de estas desviaciones se estudian en investigación experimental y con frecuencia son estudiadas debido a que afectan a las decisiones en los negocios y la economía.
§  Efecto de ambigüedad:
La evasión o rechazo directo de las opciones que por falta de información parecen tener una probabilidad incierta o desconocida.
§  Obstinación, terquedad o empecinamiento o anchoring:
Véase «Anclaje».
§  Sesgo antrópico:
Es la tendencia de una persona a sesgar las evidencias ya que han sido influenciadas por los efectos de una observación selectiva. Esto es, básicamente una generalización extrema del prejuicio de confirmación o de desconfirmación, envolviendo no solo el conjunto de ideas, memoria y metodología sino también el modo en el que uno se ve a sí mismo como entidad investigadora del entorno.
§  Desviación de la atención:
Negar la información relevante cuando se realizan valoraciones relacionales o asociativas.
§  Heurística de disponibilidad:
Es una predicción sesgada, debido a la tendencia a centrarse en el beneficio o suceso más sobresaliente, más familiar y emocionalmente cargado. Es decir, al juzgar grosso modo una probabilidad esta tiende a estar influenciada no por acontecimientos objetivos sino más bien por la experimentación emocional del sujeto o a través del suceso más sobresaliente que haya sufrido este.
§  Heurístico de representatividad:
Regla general en el que la gente juzga la probabilidad o frecuencia de una hipótesis, considerando cuánto se parece la hipótesis de los datos disponibles en lugar de utilizar un cálculo bayesiano.
§  Prejuicio de creencia:
Es la tendencia a basar las valoraciones o evaluaciones en creencias personales.
§  Creencia overkill:
Ocurre cuando una persona tiende a traer todas sus creencias y valores, una tras otra para apoyar una determinada posición. Todas sus creencias y valores apuntan a la misma conclusión que quiere apoyar.
§  Ilusión de serie o apofenia:
Es la tendencia a ver patrones donde realmente no existen. La ilusión de grupo o serie se refiere a la tendencia natural del hombre a asociar algún significado a ciertos tipos de patrones o series que inevitablemente deben aparecer en cualquier lista de datos extensa.
§  Pareidolia:
Un tipo de error de confusión en la percepción debida a la natural asociación e instinto social de reconocimiento de expresiones faciales y objetos comunes que se produce cuando al introducir un estímulo vago este se percibe como algo claro, distintivo o altamente significante. Pueden estar provocados por sesgos de memoria (errores en la red neuronal bayesiana de asociación que nos hacen creer haber visto algo que realmente no vimos), por sesgos de confirmación, o por sesgos naturales de asociación.
Ejemplo: Percibir formas y caras en las nubes.
§  Falacia del jugador:
Es la tendencia a asumir que eventos aleatorios individuales están influidos por eventos aleatorios previos.
Ejemplo: «La moneda tiene memoria».
§  Prejuicio de retrospectiva o recapitulación:
Conocida también como el efecto «Siempre supe que iba a pasar, lo sabía» o «ya lo había supuesto», muestra la inclinación a ver los hechos pasados como fenómenos predichos o predecibles. Los individuos están, en realidad, sesgados por el conocimiento de lo que realmente ha pasado cuando evalúan su probabilidad de predicción. Sin conocimiento del futuro no hubieran tomado decisiones diferentes o correctas. Este prejuicio es en realidad producido por un error en la memoria, es un efecto menor del déjà vu. Véase falacia del historiador.
§  Falacia de la proyección mental:
La sensación de que las probabilidades son (y representan) propiedades intrínsecas de la física más que una descripción del conocimiento personal y limitado de la situación.
§  Sesgo de autoservicio o sesgo hacia mi lado:
Es la tendencia de algunas personas a errar en su observación e ignorar pruebas o hechos en contra de la postura que defienden. También reclaman mayor responsabilidad en los aciertos y éxitos que en los errores. Además, en cuanto aparece información ambigua la interpretan de un modo que beneficia sus intereses.
§  Efecto de negación de precedentes:
Es la tendencia de algunas personas a evitar incorporar probabilidades o sucesos precedentes muy bien conocidos que pueden ser importantes en la decisión a tomar.
§  Efecto del observador expectante o Efecto expectativa del observador:
Este efecto se da cuando, por ejemplo, un investigador espera un determinado resultado y después inconscientemente manipula un experimento o malinterpreta los datos con objeto de encontrarlo. Este efecto se suele dar en muchas investigaciones paranormales.
§  Efecto de sujeto expectante:
Es otro sesgo cognitivo que ocurre en la ciencia cuando un sujeto espera un resultado determinado y por consiguiente manipula inconscientemente los datos de un experimento. Se diferencia del efecto del observador expectante en que la manipulación la realiza no el observador sino el mismo paciente. Se da especialmente en medicina donde es denominado efecto placebo o efecto nocebo, dependiendo en si la manipulación del sujeto ha sido para incluir un efecto o para omitirlo. Para eliminarlo se usa el Ensayo doble ciego o enmascaramiento.
§  Desviación o sesgo optimista:
Es la tendencia sistemática a ser demasiado optimista sobre los beneficios de cualquier acción planeada.
§  Sesgo de beneficio positivo:
Es la tendencia de algunas personas a predecir o sobrestimar la probabilidad de que le ocurran buenas cosas a ellos (Es una generalización Desviación optimista).
§  Efecto superconfianza: Es la tendencia a confiar demasiado en las habilidades propias o personales.
§  Efecto de sobreatribución, sesgo de correspondencia o error fundamental de atribución:
Es la tendencia o disposición de la gente a sobre-dimensionar los motivos personales internos a la hora de explicar un comportamiento observado en otras personas, dando poco peso por el contrario a motivos externos como el rol o la situación, para este mismo comportamiento. La gente tiende a obviar los motivos externos y cree más e incluso amplifica los motivos genéticos o de carácter internos. Por otro lado, cuando las personas piensan sobre sí mismas atribuyen su éxito a una cualidad personal interna (inteligencia, bondad, fuerza, carácter) y sus fracasos a circunstancias externas (mala suerte, desventaja, manías). Cuando la gente piensa en otros, atribuyen los aciertos de los demás a circunstancias externas (tuvo suerte, tuvo ventaja) y los fallos a debilidades o características internas (tiene mucho carácter, él no es suficientemente fuerte, inteligente).
§  Sesgo de la debilidad y de fortaleza o prejuicio de la debilidad y de fortaleza:
Es la tendencia de las personas a juzgar como permisibles o creer con mayor fuerza los comportamientos y los argumentos de las partes más débiles. La justificación de los actos de los demás debido a su debilidad no es un argumento para la ética de los hechos, ni una evidencia de la verdad de una aseveración. Este sesgo se muestra claramente en la película Dogville. Igualmente se da este hecho a la inversa, es decir, algunas personas tienen la tendencia a pensar que las más fuertes, físicamente o intelectualmente son más poseedoras de la verdad sin atender a sus argumentos. Véase prejuicio de statu quó.
§  Sesgo de la simetría:
Es la tendencia a considerar como ciertas y mejores los argumentos y razonamientos en los que exista una simetría dual clara. La existencia de una simetría, aunque hace al argumento más bello e idóneo para nuestros prejuicios no implica la veracidad de la misma. Este error se produce con mayor frecuencia cuanto más general sea la afirmación deducida.
ü  «La luz es blanca o negra» frente a «la luz está compuesta por diversos colores».
ü  Preferencia a elegir entre dos partidos políticos que entre cinco.
§  Efecto de polarización:
Se incrementa la fuerza de una creencia en ambas posturas o bandos respectivamente después de la presentación de pruebas neutrales, débiles o evidencias confusas que resultan de una asimilación sesgada. Esta polarización se da en muchos idealismos y radicalismos. Cuando los entusiastas de una cierta idea están cegados por sus prejuicios personales acerca de las demás posibilidades y positivamente sobre las propias confirman sus creencias sin escrutinio, aunque evalúan críticamente las creencias del contrario. Es decir, las pruebas confusas o argumentos débiles ayudan a separar más a ambos bandos y no a provocar conversiones.
§  Efecto de primacía o efecto de la primera impresión:
Es la tendencia a valorar, en algunas situaciones, más los eventos iniciales que los siguientes eventos.
Ejemplo: en una presentación se tienen en cuenta en mayor medida las primeras diapositivas o los primeros minutos que los demás.
§  Efecto el último evento:
Es la tendencia a ponderar y a dar más importancia a los eventos recientes en mayor medida que los eventos más lejanos en el tiempo, incluso en un mismo día.
Ejemplo: movimiento en las colas de un atasco, si al principio se va muy rápido y al final se hace esperar lo suficiente, el evento más reciente será el que predomine.
§  Efecto de retrospección «color de rosa»:
Es la tendencia a valorar los eventos pasados más positivamente a cómo los han valorado ellos mismos en el momento en el que los eventos ocurrieron. Un proverbio en latín resume este efecto: «Memoria praeteritorum bonorum» (es decir, ‘el pasado siempre se recuerda como mejor’).
§  Efecto de decimación numérica:
Es la tendencia a juzgar la probabilidad de la totalidad como menor que la suma de probabilidad de cada una de las partes.
Ejemplo: se considera menos probable morir de alguna causa natural que morir por un ataque del corazón más la probabilidad de morir de cáncer. Normalmente y de manera inconsciente, la suma de las partes supera a la probabilidad total estimada.
§  Falacia de la conjunción o falacia de la unión:
Es la tendencia a asumir que las condiciones locales o específicas unidas son más probables que una general. Sin embargo, matemáticamente la probabilidad de dos eventos ocurriendo juntos (en conjunción) será siempre menor o igual a la probabilidad de uno de ellos ocurriendo solo.
§  Preferencia rítmica:
Se ha demostrado que los sonidos rítmicos son evaluados como más bellos, importantes y con frecuencia incluso evaluados como más ciertos que aquellos que son arrítmicos. Asimismo, los sonidos y frases rítmicos son más fácilmente recordados. Este efecto tiene relación con el sesgo de simetría. Algunos ejemplos:
ü  El poder comercial que posee la rima se puede observar en los anuncios publicitarios (e.g. «el frotar se va a acabar»).
ü  La poesía, que para muchos es la quintaesencia del pensamiento bello. Y por supuesto el uso de la rima en las canciones es un uso evidente de esta predilección cognitiva del ser humano por la rima. Un cantante puede sesgar la opinión de las masas usando la rima con mayor facilidad que leyendo un discurso en prosa.
ü  En política y debates el uso de refranes o frases rítmicas o entonaciones con un sistema predecible y rítmico hacen el mensaje más agradable a los oyentes. Las ideas sintetizadas en frases cortas y potentes, apela más fácilmente a nuestros sentimientos y, por tanto, a lo que creemos cierto.
ü  Los psicólogos Matthew McGlone y Jessica Tofighbakhsh usaron refranes rimados y sin rima con un grupo de participantes.Tras pedir a los participantes que puntuaran la precisión de dichos refranes para describir el comportamiento humano, los refranes rimados obtuvieron mayor puntuación. Sencillamente, eran cápsulas de sabiduría más memorables y atractivas. Y sobre todo más fáciles de repetir.
ü  Algunos autores como Richard Wiseman, explican que este sesgo o prejuicio de la rima se ha usado incluso en los tribunales: Johnnie Cochran defendió a O. J. Simpson utilizando la frase: «If the gloves don’t fit, you must acquit» (literalmente: ‘si no le sirven los guantes, tienen que absolverlo’).
§  

§   Fuente Wikipedia.



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